Díaz, María & Claro

Claro Díaz, Fort Madison, Iowa.

Claro Díaz, Fort Madison, 1920s.

Photograph of María Díaz

María Díaz, in front of boxcar home, El Cometa, 1920s.

María Díaz, delante de una casa-furgón, El Cometa, años 1920.

Gregorio Díaz, the son of María & Claro Díaz, El Cometa, Fort Madison, Iowa, 1920s.

Gregorio Díaz, the son of María and Claro Díaz, El Cometa, Fort Madison, 1920s.

Gregorio Díaz, hijo de María y Claro Díaz, El Cometa, Fort Madison, años 1920.

María Sanchez Díaz & Claro Díaz

Written by Catherine Babikian

In 1905, María and Claro Díaz, along with their six children, migrated from Cerrito del Agua, Zacatecas, Mexico, to Lujan, Durango, where their youngest child Gregorio was born in 1907.  In 1919, they left Durango for the United States and settled in Fort Madison, Iowa. “They arrived in the winter with only huaraches (sandals) on their feet and no winter clothes,” recalled María and Claro’s granddaughter, Inés García.

The Díaz family joined relatives who had come to Fort Madison several years earlier.  The entire extended family lived in El Cometa, a barrio comprised of boxcars and shelters built from boxcar lumber.  The men in the community worked for the Atchison, Topeka & Santa Fe Railroad, which in turn provided the boxcar housing. In addition to caring for their own homes and children, the women did washing and needlework for the unmarried men. 

Although María and Claro did not have much formal education, their children and grandchildren were able to attend the local schools. While some finished school, others left early to work in nearby factories.

My mom [Josepha Díaz] already knew how to write a little bit because she said she loved to write. She used to go where they threw things away. She said she would look around and see if there was pieces of pencils or pieces of paper so she could write. (Inés García)

"Both Gregorio and his sister Romana loved to read," recalled Romana's granddaughter Teresa García. "They ordered Spanish-language newspapers and books by mail and may also have purchased them when they traveled to Kansas City and Chicago."

In 1926, El Cometa flooded and the Díaz family moved to another barrio known as La Yarda—where they again put down roots. “Our family used to sit outside in the summer. They’d cook corn over a fire in the middle of the alley,” remembers Inés. “And they would build the fire and talk about Mexico.”

(Oral history interview conducted for the Mujeres Latinas Project by Rachel Garza Carreón, August 6, 2005)

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María Sanchez Díaz y Claro Díaz

Escrito por Catherine Babikian

En 1905, María y Claro Díaz, junto con sus seis hijos, migraron de Cerrito del Agua, Zacatecas, México, a Luján, Durango, donde nació su hijo menor, Gregorio, en 1907. En 1919, salieron de Durango para los Estados Unidos y se instalaron en Fort Madison, Iowa. “Llegaron en invierno con solamente huaraches (sandalias) en los pies y sin ropa de abrigo”, recordó Inés García, la nieta de María y Claro.

La familia Díaz se reunió con parientes que habían llegado a Fort Madison varios años antes. Toda la familia vivía en El Cometa, un barrio formado por furgones y cabañas hechas de su madera. Los hombres de la comunidad trabajaban para la ferrocarrilera Atchison, Topeka & Santa Fe Railroad, que a su vez les facilitaba los furgones como vivienda. Además de ocuparse de su casa y sus hijos, las mujeres lavaban y cosían la ropa de los hombres solteros. 

Aunque María y Claro no tenían mucha educación formal, sus hijos y nietos pudieron asistir a las escuelas locales. Algunos terminaron la escuela, mientras que otros dejaron de ir temprano para trabajar en fábricas cercanas.

Mi mamá [Josepha Díaz] ya sabía escribir un poco porque decía que le encantaba escribir. Solía ir a donde se tiraban las cosas. Dijo que buscaba por ahí para ver si había pedazos de lápices o papel para poder escribir. (Inés García)

"Tanto a Gregorio como a su hermana Romana les encantaba leer”, recordó Teresa García, nieta de Romana. "Ordenaban por correo periódicos y libros en español y los comprarían también cuando viajaban a Kansas City y Chicago”.  

En 1926, El Cometa se inundó y la familia Díaz se mudó a otro barrio, conocido como La Yarda, donde volvieron a echar raíces. “Nuestra familia solía sentarse afuera en verano. Cocinaban maíz en una fogata en medio del callejón”, recuerda Inés. “Y encendían la fogata y platicaban sobre México”.

(Entrevista de historia oral realizada para el Proyecto Mujeres Latinas por Rachel Garza Carreón, 6 de agosto de 2005)

Translated by students of the course Translation Workshop: English into Spanish taught by Pilar Marcé (Fall 2017).

Díaz, María & Claro