Gomez, Luz Salazar

Photograph of Luz Salazar Gomez holding nephew Trinidad Gomez

Tillie Gomez, Florence Gomez, their mother Luz Salavar Gomez holding nephew Trinidad, and Joe Gomez in the background climbing the fence post, Cook's Point, Davenport, ca. 1945.

 

Tillie Gomez, Florence Gomez, su madre, Luz Salazar Gomez, sosteniendo a su sobrino Trinidad y Joe Gomez al fondo, trepando en un poste de una cerca, Cook’s Point, Davenport, ca. 1945.

Joe Gomez, Cook's Point, Davenport, ca. 1942.

Joe Gomez, Cook's Point, ca. 1942.

Photograph of Otilia Gomez in front of her family home, Cook's Point barrio.

Tillie Gomez in front of her Cook's Point home.  The buckets on the bench were used to carry water from the communal pump. Davenport, ca. 1945.

Tillie Gomez enfrente de su casa en Cook’s Point. Las cubetas en las bancas se usaban para cargar agua desde la bomba comunal. Davenport, ca. 1945.

Photograph of Florence Gomez

Florence Gomez, Cook's Point, ca. 1945.

Luz Salazar Gomez (1900-1956)

Written by Catherine Babikian

Luz Salazar Gomez was born in Guanajuato, Mexico in 1900. While living in Mexico as a young woman, she married [first name not given in interview] Nuñez, and had her first two children—Philip and Efren Nuñez. However, Nuñez died shortly after the children were born, and Luz headed north to the United States, where she met and married Pedro Perez. In 1919, she followed him to northern Indiana, where he worked at a ship canal complex on the shores of Lake Michigan. Luz and Pedro had two children, Cecilia and Pedro Perez, but tragically, Luz’s second husband died soon after the birth of their second child.

Luz later married Peter Gomez. Originally from Aguascalientes, Mexico, Peter had come to the United States as an orphaned child; as an adult, he worked as a section hand on the Rock Island Railroad in Davenport, Iowa. Peter and Luz made their home in a Davenport barrio called Cook’s Point, where they raised four children—Joe, Florence, Otilia "Tillie," and Arthur "Archie."

Tillie remembered her mother as smart, resourceful, and hard-working. Although Luz did not speak English, she could read and write in Spanish; her penmanship, Tillie remembered, was like calligraphy. Luz taught her youngest daughter to grind corn on the metate (a grinding stone) and to pound out flour tortillas. She showed her how to peel potatoes and the best way to kill a chicken. Most of all, she instilled in Tillie a strong work ethic. “She believed in the hands-on,” Tillie remembered. “You learned by doing.”

Tillie remembered:

We had chickens, and I remember, oh my goodness, my mother taught me how to kill a chicken. We raised our chickens for food, and we would kill our chickens and prepare our chickens, pluck the feathers off the chickens, in the hot water, dipping them in the hot water, plucking the feathers—those smelled—and preparing the chicken, removing the insides and everything. But she would teach me how to cut the neck off, and after we would chop the head off the chicken, she would hold the chicken from the neck down on the dirt, and make the sign of the cross with the blood. Always. I guess she was sending the chickens to heaven!

Luz did not have any extended family in Cook’s Point, but she found a welcoming community in the barrio. “If you needed something,” Tillie remembered, “you could knock on [any] door and they would help you.” Luz soon became close friends with Basilisa Herrera, who lived “across the street.” Like Luz, Basilisa had come to Cook’s Point from Guanajuato, Mexico, and had been widowed at an early age.

The City of Davenport repossessed the neighborhood land in 1952, serving all Cook’s Point residents with eviction papers. Although the family relocated to a house on Davie Street, they still kept in touch with their former neighbors and maintained a warm connection to the barrio they had once called home.

(Oral history interview with Otilia Gomez Savala conducted by Laura Nelson, 2013)

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Luz Salazar Gomez (1900-1956)

Escrito por Catherine Babikian

Traducido por Zayetzy Luna Garcia, 2017

Luz Salazar Gomez nació en Guanajuato, México, en 1900; allí se casó de joven con [nombre omitido durante la entrevista] Nuñez y tuvo sus primeros dos hijos: Philip y Efren Nuñez. Sin embargo, Nuñez murió poco después de que nacieran los niños. Entonces, Luz se fue al Norte, los EE.UU, donde conoció y se casó con Pedro Perez. En 1919, se mudaron al norte de Indiana donde él trabajaba en un complejo del canal de navegación en la costa del Lago Michigan. Luz y Pedro tuvieron dos hijos: Cecilia y Pedro Perez. Trágicamente, el segundo esposo de Luz murió poco después del nacimiento de su segundo hijo.

Más tarde, Luz se casó con Peter Gomez, originario de Aguascalientes, México, quien había llegado huérfano a los EE.UU. De adulto trabajaba como ayudante de sección para el Ferrocarril de Rock Island en Davenport, Iowa. Peter y Luz se instalaron en un barrio de Davenport llamado Cook’s Point, donde criaron cuatro hijos: Joe, Florence, Otilia “Tillie” y Arthur “Archie”.

Tillie recuerda a su madre como una mujer inteligente, ingeniosa y trabajadora. Aunque Luz no hablaba inglés, podía leer y escribir en español; su letra, recuerda Tillie, era como de caligrafía. Luz le enseñó a su hija menor cómo moler maíz en el metate y aplanar las tortillas de harina. También aprendió de su madre cómo pelar papas y la mejor manera de matar a una gallina. Sobre todo, inculcó en Tillie el valor del trabajo duro. “Ella creía en estar manos a la obra”, recuerda Tillie, “aprendías las cosas haciéndolas”.

Tillie explica:

Teníamos gallinas y me acuerdo ¡ay, Dios mío! mi madre me enseñó cómo matar a una gallina. Criábamos a nuestras gallinas como comida y las matábamos y preparábamos: las desplumábamos, en agua caliente, las pasábamos por agua caliente y les arracábamos las plumas, ¡cómo olían!, y preparábamos la gallina, sacándoles las entrañas y todo. Pero ella me enseñó cómo tajar el pescuezo y después decapitar la gallina: sujetaba la gallina por el cuello apuntándolo abajo hacia el suelo y hacía la señal de la cruz con la sangre. Siempre. ¡Me supongo que estaba enviando a las gallinas al cielo!

Luz no tenía parientes en Cook’s Point, sin embargo, encontró a una comunidad amigable. “Si necesitabas cualquier cosa”, recuerda Tillie, “podías llamar a [cualquier] puerta y te ayudaban”. Luz pronto se hizo amiga íntima de Basilisa Herrera, quien vivía “al otro lado de la calle”. Como Luz, Basilisa había llegado a Cook’s Point desde Guanajuato, México, y había quedado viuda de joven.

La Ciudad de Davenport recuperó el terreno donde estaba el barrio en 1952 y entregó la notificación de desalojo a todos los residentes de Cook’s Point.  A pesar de que la familia se trasladó a una casa en Davie Street, mantuvo contacto con sus antiguos vecinos y conservó la preciada conexión con el barrio al que anteriormente había llamado hogar.

(Entrevista de historia oral con Otilia Gomez Savala realizado por Laura Nelson, 2013)

Gomez, Luz Salazar